Rompe las ataduras en tu vida, aprendiendo a orar con la Palabra de Dios. ¿Cómo practicamos 2 Corintios 10:3-5 “Rompiendo toda atadura cautivando nuestras mentes con el conocimiento de Dios”? No sabes cómo hacerlo, Jose Galeano Una guía temática de oración que te muestra las más comunes ataduras y lo que las Escrituras revelan acerca de cada una de ellas. “Orando la Palabra de Dios” presenta las Escrituras en forma de oración, de modo que puedan ser incorporadas en nuestra vida de devocional diaria. La Palabra de Dios a través de la oración, te ayuda a sobrepasar la amargura, el enojo y la falta de perdón, liberándote de cada atadura que ha tomado tu vida, poniendo en ese lugar la mente de Cristo.

 ORAR CONFORME A LA PALABRA DE DIOS

Para que sus oraciones sean respondidas conforme a la voluntad de Dios,
debe orar por cosas tales como las que Dios ha prometido,
o que sean conforme a su Palabra, la Biblia…

La oración es abrir el corazón o el alma a Dios en una forma sincera, sensible y afectuosa, por medio de Cristo, con la ayuda y en el poder del Espíritu Santo, para cosas como las que Dios ha prometido, o que son conforme a la Palabra de Dios, para el bien de la Iglesia, sometiéndonos en fe a la voluntad de Dios.

ENAMÓRATE DE DIOS
Oh Dios, tú eres mi Dios, desde el amanecer te deseo; estoy sediento de ti, a ti
te anhelo en una tierra sedienta, reseca, sin agua. Tu amor vale más que la vida,
te alabarán mis labios (Sal 63 2. 4).
Ten un espíritu abierto, deseoso, con hambre de una palabra de esperanza
y vida. Observa una postura externa y una actitud interna que sean congruentes
con lo que estás haciendo. Apártate un poco del ajetreo cotidiano de la vida;
busca una habitación tranquila, un lugar donde te sientas a gusto y en el que
nadie te moleste. Dedica tiempo suficiente para estar en compañía de Dios y su
palabra, sin prisa ni distracciones, sin pensar en otros compromisos o tareas
que necesitas

ABRE TU CORAZÓN AL ESPÍRITU SANTO
Éste es mi siervo, a quien elegí; mi amado en quien me complazco; derramaré
mi espíritu sobre él, y anunciará el derecho a las naciones (Mt 12 18).
Comienza con una oración al Espíritu Santo para que derrame paz y sosiego sobre ti durante los minutos que dedicarás a la oración con las lecturas
bíblicas, y pídele que abra tu espíritu y corazón al mensaje que Dios te comunicará. Da gracias a Dios por la amistad y por ese momento tan especial.
«Si alguno ama a Dios es porque ha sido conocido amorosamente por Dios»
(1 Cor 8

CELEBRA LA GRANDEZA DE TU SER
El Señor tu Dios está en medio de ti, él es un guerrero que salva. Dará saltos de
alegría por ti, su amor te renovará, por tu causa bailará y se alegrará, como en
los días de fiesta (Sof 3 17).
Cuando surge una luz en la meditación de algún pasaje bíblico, detente en
él para que la luz no se desvanezca y se extinga; medita con calma las palabras, anótalas o, incluso, apréndelas de memoria. Así esas palabras te podrán
acompañar a lo largo de tu vida.
HAZ DE TU VIDA UNA HISTORIA DE LA SALVACIÓN
El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Me ha enviado a dar la buena nueva a los pobres, a sanar a los de corazón destrozado, a
proclamar la liberación a los cautivos y a los prisioneros la libertad (Is 61 1).
Haz vida la liberadora historia de Dios con la humanidad. Quien descubre el
actuar de Dios entre los hombres y mujeres en la historia, la liberación incesante
de situaciones sin salida, experimentará también la acción liberadora y orientadora de Dios.
ENTRA AL DESIERTO
El ángel del Señor dijo a Felipe: –Ponte en camino hacia el sur por la ruta que
baja de Jerusalén a Gaza a través del desierto (Hch 8 26).
Atrévete a marchar al desierto. Habrá trechos de camino en que sientas
sed, momentos de sequedad espiritual, aridez emotiva y palabras vacías.
Entonces hay que aguantar firme, aunque parezca que no tienes nada. Te
asombrarás al descubrir en tu vida que, al igual que en muchos relatos bíblicos, el desierto es precisamente el lugar donde tendrás un encuentro con
Dios.
2